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Tu calorro – Estopa

Fui a la orilla del rió
y vi que estabas muy sola
vi que te habías dormido
vi que crecían amapolas
en lo alto de tu pecho
tu pecho hecho en la gloria
yo me fui “pa” ti derecho
y así entraste en mi memoria

Tu me vestiste los ojos
yo te quitaba la ropa
todas las palomas que cojo
vuelan a la pata coja
tu ibas abriendo las alas
yo iba cerrando la boca
tu eras flor desarropada
y yo el calorro que te arropa

Tu perfume es el veneno
que contamina el aire
que tu pelo corta
que me corta hasta el habla y el entendimiento
porque es la droga que vuelve mi cabeza loca
después me quedo dormido
en una cama más dura que una roca
soñando que aún no te has ido
soñando que aún me tocas

Y el sol se va sonrojando
porque la noche le va cayendo
los pájaros van llegando
los árboles tienen sueño
sus hojas ya se han cansado
de aguantar tanto el invierno
y yo sigo aquí a tu lado
hasta que me lleve el viento

De luto se pone el cielo
que viene con nubes negras
será por que tiene celos
de que yo esta noche te tenga
que oscuro se pone el cielo
que viene con nubes negras
échale leña a la hoguera
la hoguera del sentimiento
que arde si estoy a tu vera.

Como camarón – Estopa

Superior a mí
es la fuerza que me lleva en el pulso que mantengo
con la oscuridad que tiñen de oscuro tus ojos negros.

Y qué me cuentas del tiempo que pasa en su pestañeo
y que me trae por esta calle de amargura y de lamento.

Que yo sé que la sonrisa que se dibuja en mi cara
tiene que ver con la brisa que abanica tu mirada.
Tan despacio y tan deprisa, tan normal y tan extraña.
Yo me parto la camisa como Camarón.

Tú me rompes las entrañas, me trepas como una araña.
Bebes del sudor que empaña el cristal de mi habitación
y después por la mañana despierto y no tengo alas.
Llevo diez horas durmiendo y mi almohada está empapada.
Todo había sido un sueño muy real y muy profundo.
Tus ojos no tienen dueño porque no son de este mundo.

Que no te quiero mirar.
Pero es que cierro los ojos y hasta te veo por dentro.
Te veo en un lado y en otro, en cada foto, en cada espejo
y en las paredes del metro y en los ojos de la gente,
hasta en la sopa más caliente. Loco yo me estoy volviendo.

Y a veces me confundo y pico a tu vecina,
esa del segundo que vende cosa fina.
Y a veces te espero en el bar de la esquina
con la mirada fija en tu portería.
Y a veces me como de un “bocao” el mundo.
Y a veces te siento y a veces te tumbo.
A veces te leo un beso en los labios
y como yo no me atrevo me corto y me abro.